{"id":426,"date":"2020-10-24T17:38:12","date_gmt":"2020-10-24T20:38:12","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaenraizada.com\/?p=426"},"modified":"2020-10-24T20:19:23","modified_gmt":"2020-10-24T23:19:23","slug":"el-pelo-en-disputa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaenraizada.com\/index.php\/2020\/10\/24\/el-pelo-en-disputa\/","title":{"rendered":"El pelo en disputa"},"content":{"rendered":"\n<h4>por Francine Riera<\/h4>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"470\" height=\"599\" src=\"https:\/\/revistaenraizada.com\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Foto-1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-428\" srcset=\"https:\/\/revistaenraizada.com\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Foto-1.jpg 470w, https:\/\/revistaenraizada.com\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Foto-1-235x300.jpg 235w\" sizes=\"(max-width: 470px) 100vw, 470px\" \/><figcaption>Imagen: &#8220;Portrait of Betsy&#8221; (1837)\u00a0 de\u00a0\u00a0Fran\u00e7ois Fleischbein.\u00a0 The Historic New Orleans Collection.\u00a0 Esta foto ejemplifica la Ley del Tignon (eso es un tignon).<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><em>Me gustaban las canciones de amor<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><em>Me gustaban esos raros peinados nuevos<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><em>De chiquito fui aviador<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><em>Pero ahora soy un enfermero<\/em><\/p>\n\n\n\n<h2>Introducci\u00f3n: poco texto para tantos peinados<\/h2>\n\n\n\n<p>Cuando pienso en mi infancia tiendo a reflexionar con frecuencia en las formas particulares que tomaba el aprendizaje. La asimilaci\u00f3n de la costumbre, cuando todav\u00eda no se teoriza individualmente sobre las normas es un acto que previo a su entendimiento acarrea confusi\u00f3n tras otra.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s llegan los d\u00edas de los libros largos, los art\u00edculos clarificadores y las charlas que dan formato a ese bagaje de emocionalidad y art\u00edculos constitucionales que digerimos sin saber muy bien por qu\u00e9 usamos guardapolvo, comemos con cubiertos y saludamos con un beso en vez de dos.<\/p>\n\n\n\n<p>La problematizaci\u00f3n no es un hecho que se hace luz una ma\u00f1ana al despertarnos, pero al menos la informaci\u00f3n y el aprendizaje nos dan las herramientas para que la cr\u00edtica no sea un berrinche, m\u00e1s bien una invitaci\u00f3n al debate y la transformaci\u00f3n, ya sea estructural o porque queremos saludar con dos besos en vez de uno o chocando los codos.<br>Esto me llev\u00f3 a un recuerdo particular: el alisado fren\u00e9tico. Durante gran parte de mi adolescencia llevarse la planchita al ba\u00f1o era un juego recurrente. Alisarlo compulsivamente cada d\u00eda, y que no se escapara un rulo porque el lacio era la aspiraci\u00f3n que un grupo de ni\u00f1es con guardapolvo manten\u00edan dogm\u00e1ticamente, a riesgo de un par de burlas.<\/p>\n\n\n\n<p>A\u00f1os despu\u00e9s, la reivindicaci\u00f3n del rulo. la difusi\u00f3n de pr\u00e1cticas como el cowash que apela a resaltar un aspecto f\u00edsico antes sometido al calor constante que desdibujaba el bucle, me invitaron a pensar: \u00bfqu\u00e9 elementos se pusieron en juego en ese cambio? \u00bfEs una renovaci\u00f3n de la moda, o la distinci\u00f3n del rulo implica una suerte de visibilizaci\u00f3n de identidades y corporalidades que se intentaron e intentan negar? En este trabajo me propongo traer m\u00e1s preguntas que respuestas, as\u00ed que les invito a dudar un rato conmigo.<\/p>\n\n\n\n<h2>Un breve recorrido<\/h2>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"245\" height=\"373\" src=\"https:\/\/revistaenraizada.com\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Foto-2.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-429\" srcset=\"https:\/\/revistaenraizada.com\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Foto-2.jpg 245w, https:\/\/revistaenraizada.com\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Foto-2-197x300.jpg 197w\" sizes=\"(max-width: 245px) 100vw, 245px\" \/><figcaption>Imagen: &#8220;Duquesa de Alba&#8221; (1795) Goya. Colecci\u00f3n de Casa de Alba, Palacio de Liria, Madrid<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Pensar en una historia que puede ser abarcada desde toda cultura y \u00e9poca para sustraer de esas variables alguna conclusi\u00f3n es un desaf\u00edo que en 2500 palabras no puede cumplirse. A medida que inclu\u00eda informaci\u00f3n, sent\u00eda c\u00f3mo se escurr\u00eda el peso de lo faltante. Decid\u00ed por ende centrarme en -salvo algunas excepciones &#8211; la cultura occidental, con Francia y m\u00e1s tarde Estados Unidos como principales focos culturales, no por ser los \u00fanicos productores de cultura, sino por sostener un predominio en planos pol\u00edticos y econ\u00f3micos que repercuti\u00f3 en la introducci\u00f3n de sus valores est\u00e9ticos a lo largo del mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>S\u00ed, la est\u00e9tica es muy poderosa, y la propaganda con su capacidad de convencer no es una cualidad actual, viene hace rato marcando la cancha.<br>Sobre algunas generalidades, hay una tendencia hist\u00f3rica a que prevalezca el rubio como reivindicaci\u00f3n est\u00e9tica, aunque en momentos como el atravesado por el Romanticismo, movimiento cultural de fines del s. XVIII, tuvo tendencias hacia el azabache por la influencia del pintor Goya y de los valores de Oriente. A\u00fan as\u00ed, en dicha tendencia occidental al rubio fue tambi\u00e9n acompa\u00f1ada por una reivindicaci\u00f3n del lacio como sin\u00f3nimos no solo de est\u00e9tica, sino tambi\u00e9n de la misma puesta en valor de civilizaci\u00f3n y estatus.<\/p>\n\n\n\n<p>A pesar de ciertas nociones constantes, hubo variaciones. En la Antigua Grecia, las mujeres usaban un pa\u00f1uelo en la cabeza como ideal de belleza, y el pelo largo y trenzado.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante la Edad Media, se daba mucha importancia al pelo del rey y de la alta nobleza, pues se consideraba al cabello como el ornamento del alma. Era frecuente el uso del pelo como imagen mental para referirse a aspectos como los pensamientos, planteando la idea de cortar los malos y dejar los buenos (di inicio a este art\u00edculo con un tema de Charly: al parecer la met\u00e1fora sigue siendo un atributo muy atractivo de nuestros pelos).<\/p>\n\n\n\n<p>Los varones que se te\u00f1\u00edan en la Antig\u00fcedad eran considerados indignos de confianza. Tambi\u00e9n se encuentran menciones a que la defensa de la naci\u00f3n espa\u00f1ola iba a estar en peligro si la nobleza, con un gran componente militar, se rizaba al pelo al pensarse el rulo como sin\u00f3nimo del erizar de cabellos que produce el miedo. Esta fue la primera connotaci\u00f3n negativa de los rulos que pude encontrar. A\u00fan as\u00ed, hab\u00eda excepciones.   Los reyes de Francia, por ejemplo, llevaron pelos largos y rizados como s\u00edmbolo de estatus, o en casos previos los soldados espartanos llevaban el pelo largo tambi\u00e9n, mal visto generalmente entre los varones.<\/p>\n\n\n\n<p>En la Edad Media aparec\u00edan consejos en recetarios para te\u00f1ir canas o indicaciones para enrubiar cabellos tal como hac\u00eda Isabel I de Inglaterra, ya que la aparici\u00f3n de la realeza ten\u00eda un caracter muy simb\u00f3lico. En \u201c<em>Discursos de los tufos, copetes y calvas<\/em>\u201d de Ximenes Pat\u00f3n (intelectual espa\u00f1ol y humanista) se criticaba a los rulos por ser una pr\u00e1ctica extranjera mala para la naci\u00f3n espa\u00f1ola, ya que significaba el triunfo de la hegemon\u00eda francesa. Los franceses por su lado, apostaron a un mayor cuidado de las apariencias, usando peinados con mucho volumen donde jugaron un rol importante las pelucas. Efectivamente, la disputa pol\u00edtica se daba a trav\u00e9s del pelo tambi\u00e9n.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"700\" height=\"540\" src=\"https:\/\/revistaenraizada.com\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Foto-8.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-439\" srcset=\"https:\/\/revistaenraizada.com\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Foto-8.jpg 700w, https:\/\/revistaenraizada.com\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Foto-8-300x231.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><figcaption>The weaker sex&#8221; (1903), Charles Dana Gibson. Ejemplo de la chica Gibson.\u00a0<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>El rol de Francia fue central para determinar los c\u00e1nones est\u00e9ticos occidentales. El oficio de peluquero inici\u00f3 en el s. XII, y el Edicto del 23 de marzo de 1673 puso fin a la profesi\u00f3n de barbero-cirujano. S\u00ed: eran un \u00fanico trabajo, como ir al hospital a operarte el ap\u00e9ndice y en combo hacerte un desmechado. En esa fecha pas\u00f3 a ser denominado barbero-peluquero, que se ajusta m\u00e1s a lo que conocemos hoy en d\u00eda. En 1674 fueron autorizados a portar espada, lo cual habla de un lugar de relevancia social, ya que claramente no cualquiera pod\u00eda usar una.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"1024\" height=\"934\" src=\"https:\/\/revistaenraizada.com\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Foto-4.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-431\" srcset=\"https:\/\/revistaenraizada.com\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Foto-4.jpg 1024w, https:\/\/revistaenraizada.com\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Foto-4-300x274.jpg 300w, https:\/\/revistaenraizada.com\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Foto-4-768x701.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption>\u00a0Gerrit Ludens. Sutura de una herida menor en una barber\u00eda. (1622-1683) Oficio de barbero-cirujano, caracter\u00edstico de la Edad Media.\u00a0<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Al principio los peluqueros funcionaron a domicilio, operando solo para la aristocracia y la burgues\u00eda. Bajo el reniado de  Luis XV comenzaron a extenderse a sectores m\u00e1s bajos, con obreros-peinadores. <\/p>\n\n\n\n<p>Entonces, podemos hablar de una profesi\u00f3n que naci\u00f3 siendo de un sector adinerado y reducido. Esto no implica que los dem\u00e1s estratos sociales no tuvieran sus propias l\u00f3gicas est\u00e9ticas, pero s\u00ed nos invita a pensar en una suerte de democratizaci\u00f3n muy lenta de la moda. En sinton\u00eda, reci\u00e9n en el s.XIV aparecieron las primeras mujeres peluqueras, pero se incorporaron realmente en el s.XIX: el oficio tuvo definitivamente un origen cortesano y masculino.<\/p>\n\n\n\n<p>En el s. XX, con la globalizaci\u00f3n, se expandi\u00f3 la mercantilizaci\u00f3n del cuidado del cabello.<\/p>\n\n\n\n<p>Francia fue de nuevo ejemplo que busc\u00f3 replicarse dentro de Occidente. Con la Revoluci\u00f3n de 1789 hubo una tendencia hacia el corte de pelo, desafiando a las cabelleras largas del Antiguo R\u00e9gimen, y triunfando los peinados \u00e1 la Titus: cabello corto anillado en peque\u00f1os bucles. A\u00fan as\u00ed, dur\u00f3 tan solo en el Directorio (gobierno republicano adoptado por la Rev. Francesa) y se concentr\u00f3 sobre todo en Par\u00eds, volviendo las pelucas. Es un ejemplo muy claro de la lucha pol\u00edtica dada a trav\u00e9s de la imagen, romper con un pasado era tambi\u00e9n romper con sus gustos.<\/p>\n\n\n\n<p>Entre 1900 y 1914 el modelo imperante en Estados Unido fue el de \u201cchica Gibson\u201d, cuyo nombre se refiere al dibujante que le dio vida: el ideal era tener el pelo muy largo para poder trenzarlo sobre la cabeza y que tuviera m\u00e1s volumen. <\/p>\n\n\n\n<p>Aquellas mujeres sin rulos usaban elementos como tubos de cart\u00f3n para formarlos. Adem\u00e1s, llevaban la cara despejada, pues de lo contrario eran asociadas a la clase baja y la vulgaridad. El pelo corto se vinculaba a trabajos de limpieza, por lo que tampoco era bien visto.<br>En la \u00e9poca contempor\u00e1nea, durante la posguerra fue popular el uso de pelo corto en las mujeres. Por un lado prevalec\u00eda la comodidad necesaria para un momento complejo econ\u00f3micamente, pero asimismo exist\u00eda una aligeraci\u00f3n de las costumbres y mayor libertad individual. <\/p>\n\n\n\n<p>En simult\u00e1neo, aumentaron las peluquer\u00edas, y el peluquero comenz\u00f3 a ocupar el puesto que en las Cortes dos siglos antes ocupaban los figaros (barberos) . Hubo peinados nuevos y aument\u00f3 el pelo te\u00f1ido por la creciente producci\u00f3n de tintes qu\u00edmicos entre 1950 y 60. <\/p>\n\n\n\n<p>En Rusia por ejemplo, en esta etapa se le daba peso al pelo abundante y rizado, aunque el exceso de arreglo pod\u00eda considerarse de mal gusto por imitar a la peque\u00f1a burgues\u00eda (mezhanstvo), y hab\u00eda un discurso dominante que elogiaba la belleza natural y la modestia. La permanente fue usada tanto all\u00ed como en todo Occidente en esa \u00e9poca, con el ideal del pelo ondulado sobre los hombros. En caso de ser largo, se usaba recogido sobre la nuca.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"470\" height=\"590\" src=\"https:\/\/revistaenraizada.com\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Foto-3.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-430\" srcset=\"https:\/\/revistaenraizada.com\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Foto-3.jpg 470w, https:\/\/revistaenraizada.com\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Foto-3-239x300.jpg 239w\" sizes=\"(max-width: 470px) 100vw, 470px\" \/><figcaption>&#8220;Retrato de una Joven&#8221; (1800-1805), Gioacchino Giuseppe Serangeli, Ashmolean Museum of Art, Oxford, Inglaterra<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Es clave pensar entonces al periodo de guerra entre 1914 y 1929, ya que la escasez resultante dio fin a la tendencia al gusto franc\u00e9s e ingl\u00e9s que predominaba, que se expres\u00f3 en el relajamiento entre 1930 y 1938 de los peinados ostentosos pero que tambi\u00e9n tuvo relaci\u00f3n con la apertura de las costumbres. Esto fue en sinton\u00eda con la mayor irrupci\u00f3n de las mujeres en la vida p\u00fablica, con la lucha por el derecho al voto como mayor ejemplo pero que se manifest\u00f3 en much\u00edsimas otras cosas, como en su apropiaci\u00f3n del dise\u00f1o de estilos, antes limitado a los varones, y de ah\u00ed el aumento de peluqueras. Se difundi\u00f3 el pelo corto y el uso del pantal\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La Modernidad busc\u00f3 romper as\u00ed con las modas previas, con una predominancia del pelo corto, ejemplificado en figuras espec\u00edficas como Marilyn Monroe.<\/p>\n\n\n\n<p>A parir de 1967 la tendencia hacia el pelo corto se revirti\u00f3 volvi\u00e9ndose cada vez m\u00e1s largo, y entre las d\u00e9cadas de 1990 y el 2000 el ideario minimalista puso el pelo al natural como una reivindicaci\u00f3n frente al lujo<\/p>\n\n\n\n<h2>S\u00edmbolo y g\u00e9nero<\/h2>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"199\" height=\"300\" src=\"https:\/\/revistaenraizada.com\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Foto-7.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-434\"\/><figcaption>&#8220;Retrato de una Joven&#8221;. Sandro Botticelli (1480-85), Museo St\u00e4del, Alemania. Muestra la predilecci\u00f3n est\u00e9tica por el pelo largo.\u00a0<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Podemos ya ir afirmando que el pelo tuvo y tiene gran carga simb\u00f3lica, y sus formas y usos muestran que sostiene un propio lenguaje. Por ejemplo, durante el s. XIX los mechones del ser amado se guardaban como reliquia, un elemento \u00edntimo. A pesar de su simbolog\u00eda general, el rol de la cabellera jug\u00f3 un rol particular en todo sujeto asociado a la feminidad.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"454\" height=\"250\" src=\"https:\/\/revistaenraizada.com\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Foto-6.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-433\" srcset=\"https:\/\/revistaenraizada.com\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Foto-6.jpg 454w, https:\/\/revistaenraizada.com\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Foto-6-300x165.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 454px) 100vw, 454px\" \/><figcaption>&#8220;Reclining Woman&#8221; (1917), Egon Schiele. Leopold Museum, Viena, Austria. El pelo aparece como un factor del erotismo.\u00a0<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>La mujer por definici\u00f3n era aquella que ten\u00eda pelo y que cuidaba de \u00e9l. Por eso, el corte llegar\u00eda a ser asociado a su independencia, como un acto reivindicativo, donde es interesante pensar en la libertad asimilada a trav\u00e9s de la \u201cmasculinizaci\u00f3n\u201d. Igualmente, el corte de pelo en general hasta que se impuso como moda fue un m\u00e9todo de castigo. <\/p>\n\n\n\n<p>Las mujeres francesas, a\u00fan despu\u00e9s de alcanzar la plena ciudadan\u00eda en 1944, siguieron siendo rapadas cuando eran acusadas de colaboracionismo con los alemanes (en la Segunda Guerra mundial mientras Alemania estaba en el Eje, Francia formaba parte del bando Aliado). Pod\u00edan ser acusadas tan solo por tener relaciones sexuales con enemigos. En estos casos, que tambi\u00e9n se dieron en pa\u00edses como Italia, B\u00e9lgica o Polonia, el corte formaba parte de un proceso de asexuaci\u00f3n. Los rapados muchas veces incluso eran comandados por mujeres parte de la Resistencia (organismos que se movilizaban contra la ocupaci\u00f3n nazi). Con el fin de la guerra comenzaron a prohibirse los cortes con sanciones a rapadores.<\/p>\n\n\n\n<p>El pelo largo asociado a la feminidad se ve tambi\u00e9n en los pintores del Renacimiento como Botticelli y el \u201cart nouveau\u201d, estilo art\u00edstico de fines del s. XIX y principios del s.XX, que lo tuvieron como algo central. Era muy frecuente la vinculaci\u00f3n del largo con la juventud, por eso la tendencia a cortarlo con la vejez.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"500\" height=\"397\" src=\"https:\/\/revistaenraizada.com\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Foto-5.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-432\" srcset=\"https:\/\/revistaenraizada.com\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Foto-5.jpg 500w, https:\/\/revistaenraizada.com\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Foto-5-300x238.jpg 300w, https:\/\/revistaenraizada.com\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Foto-5-100x80.jpg 100w\" sizes=\"(max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><figcaption>Retrato de Isabel I de Inglaterra (fines s. XVI) George Gower, Abad\u00eda de Woburn. Se puede ver su pelo rubio.\u00a0<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>El pelo de la mujer siempre sufri\u00f3 una fuerte erotizaci\u00f3n, sobre todo en el s. XIX, como se ve en pinturas de los vieneses Klimt y Schiele o postales del 1900, de corte m\u00e1s \u201cvulgar\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>En el s.XXI, frente a nuevas l\u00f3gicas y percepciones de g\u00e9nero, la masculinidad comenz\u00f3 a adaptar elementos del pelo antes asociados a la feminidad, como el te\u00f1ido, en asociaci\u00f3n a esta b\u00fasqueda de revertir valores generacionales previos.<\/p>\n\n\n\n<h2>Pelo rapado<\/h2>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"640\" height=\"791\" src=\"https:\/\/revistaenraizada.com\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Foto-9.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-435\" srcset=\"https:\/\/revistaenraizada.com\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Foto-9.jpg 640w, https:\/\/revistaenraizada.com\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Foto-9-243x300.jpg 243w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><figcaption>The Shaming of an alleged French Prostitute and Nazi Sympathizer in the days just after WWII ended.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Como plantea Salvador en su ensayo \u201cUn nuevo s\u00edmbolo renacido\u201d, para que el cabello signifique debe existir su corte como una posibilidad. Por ende, el pelo largo significa frente a su potencial ausencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Los cabellos de Sans\u00f3n, personaje b\u00edblico, son los primeros pelos cortados con significado en la historia, ya que en ellos radicaba su fuerza personal, y quitarlo implicaba anularla. Como signo b\u00edblico, el pelo largo implicaba libertad y paz, siendo el rapado sometimiento y guerra. Aunque figurara en la Biblia, es evidente que la est\u00e9tica relatada habla de realidades y percepciones que tuvo en un principio el cristianismo.<br>En la Antig\u00fcedad, los esclavos y reclusos usaban sus cabezas afeitadas. El pelo rapado era un s\u00edmbolo de masculinidad, elemento que se ver\u00eda retomado por ej por el nazismo, quien adapt\u00f3 el uso del pelo muy corto y otros elementos vinculados al Imperio Romano como un eje de construcci\u00f3n de poder.<\/p>\n\n\n\n<p>La polic\u00eda rapaba en Europa en el s. XVIII a mujeres detenidas en defensa de las buenas costumbres. Debe considerarse que sostenidamente en la historia, era una deshonra para las mujeres no tener pelo, por lo que en caso de ser encarceladas se deb\u00edan cubrir con un gorro.<\/p>\n\n\n\n<p>Las c\u00e1rceles francesas del s. XIX reivindicaban el derecho a conservar la barba y el cabello, ya que distingu\u00eda a los condenados de acusados. Este permiso fue el primer derecho para los presos en la Tercera Rep\u00fablica (r\u00e9gimen franc\u00e9s impuesto a partir de la revoluci\u00f3n de 1789).<\/p>\n\n\n\n<p>Asimismo, el rapado era pensado como forma de limpieza. Este fue el caso de los ni\u00f1os espa\u00f1oles en las colonias de acogida en pa\u00edses como B\u00e9lgica durante la guerra civil espa\u00f1ola (1936-1939): rapados para cuidarlos de los piojos. A su vez, es destacable que en el trabajo sobre la infancia y el exilio de Rico se menciona la discrminaci\u00f3n a los ni\u00f1os espa\u00f1oles por su pelo negro y rizado, sumado a que cuando eran rapados se volv\u00edan m\u00e1s distinguibles y vulnerables.<\/p>\n\n\n\n<p>Las mujeres rurales en la Rusia sovi\u00e9tica tambi\u00e9n se rapaban por la guerra. En contraposici\u00f3n, en las ciudades se sosten\u00edan las peluquer\u00edas, donde estaba de moda la permanente, que era m\u00e1s \u201ccultural\u201d de acuerdo al discurso sovi\u00e9tico, de moda a fines de 1940. Asimismo, a fines de la Segunda Guerra eran habituales las rapaduras p\u00fablicas, sobre un estrado, por ej. en cr\u00e1neos rapados los nazis dibujaban esv\u00e1sticas. En simult\u00e1neo con otras penas, desde la Antig\u00fcedad hasta la Edad Media, se rap\u00f3 a las acusadas de brujer\u00eda. Juana de Arco, con su simb\u00f3lico pelo corto, quien muri\u00f3 en la hoguera en 1431 muestra esta asociaci\u00f3n del corte y la marginaci\u00f3n y sometimiento.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces, en base a estos ejemplos podemos esbozar una cierta tendencia al rapado (salvo excepciones vinculadas a la reafirmaci\u00f3n de la masculinidad) como una forma de castigo y de diferenciaci\u00f3n con fines de segregaci\u00f3n . A su vez, tuvo objetivos higi\u00e9nicos, sobre todo en momentos atravesados por la guerra. Sin embargo es interesante pensar en c\u00f3mo la limpieza f\u00edsica era pensada tambi\u00e9n en relaci\u00f3n a la pulcritud moral. Sobre todo fue entonces s\u00edmbolo de presos, vencidos y esclavos.<\/p>\n\n\n\n<h2>Pelucas y cubiertas<\/h2>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"198\" height=\"254\" src=\"https:\/\/revistaenraizada.com\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Foto-10.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-436\"\/><figcaption>\u00a0Felipe V, por Jean Ranc, 1723. Fuente: Museo del Prado . Pelucas locas.<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Cuando pensamos en las pelucas, es probable que nos llegue la imagen casi cinematogr\u00e1fica de esas pelucas francesas gigantes y llenas de rulos. Efectivamente, existieron, y fueron usadas por los ilustrados del s. XVIII, a la que los rom\u00e1nticos opusieron sus cabelleras reales en un enfrentamiento generacional a fines de ese siglo. No voy a detenerme en las particularidades de cada movimiento cultural, ya que lo que me importa es mostrar c\u00f3mo la disputa pol\u00edtica se daba tambi\u00e9n sobre una base est\u00e9tica..<br>La burgues\u00eda imitar\u00eda el uso de pelucas que antes de la Revoluci\u00f3n Francesa pertenec\u00eda tan solo a la aristocracia, generalizando esta pr\u00e1ctica est\u00e9tica.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero los franceses no fueron los \u00fanicos en taparse la cabeza. En el Mediterr\u00e1neo Antiguo era habitual el uso de un velo, aunque no vinculado a una obligaci\u00f3n religiosa, a menos que se tratara de un rito sacrificial. El ap\u00f3stol Pablo, por ejemplo,  en la primera ep\u00edstola de los Corintios menciona la necesidad de que en las Asambleas las mujeres cubrieran sus cabezas con dicho velo. Los hombres, al contrario, deb\u00edan descubrirse: \u201c(\u2026)pero la mujer es gloria del var\u00f3n. \u2026 Por lo cual la mujer debe tener se\u00f1al de autoridad sobre su cabeza\u201d (Corintios 11:7-10). En Roma una mujer casada deb\u00eda cubrir su cabeza con una pa\u00f1oleta. En caso de no llevarla pod\u00eda sufrir penas y ser obligada a divorciarse.<\/p>\n\n\n\n<p>El pelo, por sestar tan vinculado a la sexualidad, pod\u00eda ser tapado en una representaci\u00f3n de la virginidad mediante el velo nupcial, que comenz\u00f3 a usarse con los griegos y romanos en la Antiguedad.<br>A pesar de esta tendencia al recato, la historia est\u00e1 llena de momentos contradictorios, y entre los s. XVII y XVIII los peinados de las mujeres al contrario de lo habitual, se volvieron por norma est\u00e9tica ostentosos y deb\u00edan estar al descubierto. <\/p>\n\n\n\n<p>En el s XIX la cabeza cubierta se sostuvo, por ejemplo, en el sombrero de las burguesas. Este accesorio de moda, que inclu\u00eda a los hombres tambi\u00e9n, era sumamente importante. Pero en este momento si te lo olvidabas en tu casa no ibas en cana, por suerte.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"440\" height=\"600\" src=\"https:\/\/revistaenraizada.com\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Foto-12.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-437\" srcset=\"https:\/\/revistaenraizada.com\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Foto-12.jpg 440w, https:\/\/revistaenraizada.com\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Foto-12-220x300.jpg 220w\" sizes=\"(max-width: 440px) 100vw, 440px\" \/><figcaption>\u00a0Vogue de 1900. Recuperado de\u00a0https:\/\/www.pdfmagaz.in\/ . Se ven los sombreros propios de la burgues\u00eda.\u00a0<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p><br>Incluso cubrir la cabeza se mostr\u00f3 como una discusi\u00f3n en el Concilio Vaticano II (1959) entre cl\u00e9rigos y religiosos, que ped\u00edan un aligeramiento de la vestimenta frente a las exigencias de una vida moderna. Spoiler: no lo lograron, al menos en ese momento.<\/p>\n\n\n\n<h2>Trenzas e identidad afro<\/h2>\n\n\n\n<p>Hay muchos, infinitos ejemplos que pueden pensarse para hablar sobre cortes de pelo. Realmente fue muy angustiante hacer un necesario recorte (ba dum tss). Por eso consider\u00e9 detenerme en un \u00faltimo caso de gran debate en la actualidad que muestra a la perfecci\u00f3n elementos de los apartados anteriores: las trenzas africanas.<\/p>\n\n\n\n<p>Su uso se remonta aproximadamente hacia el 3500 a.C, siendo usadas por tribus en las que representaba religiosidad, composici\u00f3n \u00e9tnica, edad, jerarqu\u00edas y estatus, y operando asimismo como s\u00edmbolo de belleza. Es decir, las trenzas nacieron como una marca identitaria muy particular y diferenciadora.<\/p>\n\n\n\n<p>Con la conquista y esclavizaci\u00f3n que se llev\u00f3 a cabo por pa\u00edses europeos, sobre todo Inglaterra, Francia y Espa\u00f1a entre el s.XV y XVII, las trenzas adquirieron un nuevo valor simb\u00f3lico relacionado a la supervivencia, tanto f\u00edsica como identitaria.<\/p>\n\n\n\n<p>En primer lugar, en los barcos donde les esclavizades africanes eran trasladades, se les rapaba el pelo, ya que como sus peinados eran muy caracter\u00edsticos borrarlos implicaba que no se reconocieran entre grupos. All\u00ed el rapado entra como un factor de disgregaci\u00f3n, de eliminaci\u00f3n y recorte de la propia humanidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Les esclavizades tuvieron mayor concentraci\u00f3n en Estados Unidos, Brasil, Cuba y Colombia. Durante esta etapa, las trenzas pasaron de significar lo tradicional para adaptarse al clima de sometimiento forzosamente. Actuaban como forma de comunicaci\u00f3n, como el caso del tejido de la trenza zigzag que representaba fuentes de agua en las rutas de escape. Es decir, el pelo implic\u00f3 una resistencia de la tradici\u00f3n (supervivencia identitaria, reforzamiento de la pertenencia), pero tambi\u00e9n un elemento visual estrat\u00e9gico para lidiar con la cotidianeidad. De hecho, en ellas escond\u00edan semillas y metales, como el oro que extra\u00edan de las minas donde trabajaban.<br>Con la abolici\u00f3n de la esclavitud, el control sobre el pelo sigui\u00f3 vigente, ya que los ejemplos frecuentes sostenidos hasta la actualidad muestran que efectivamente el racismo est\u00e1 lejos de ser desterrado de las l\u00f3gicas comunes. <\/p>\n\n\n\n<p>El pelo lacio era un requisito para poder acceder a las iglesias, escuelas u otros lugares de socializaci\u00f3n. Incluso, los descendientes de esclavizades se hac\u00edan un alisado a los 15 a\u00f1os que se consideraba un pasaje hacia la adultez de las mujeres, vinculado a un borramiento de la identidad. Considero profundamente relevante que el acceso a la adultez, que solemos entender como la entrada a la plena conciencia sobre la identidad, fuera gestada a trav\u00e9s de su ocultamiento.<\/p>\n\n\n\n<p>Entre otros casos, en 1786 en Luisiana, Estados Unidos, a las mujeres negras se les prohibi\u00f3 tener el pelo descubierto Hab\u00eda que usar un tignon (velo), y as\u00ed naci\u00f3 la Ley Tignon, que nos traslada a la tan habitual imagen de mujeres afrodescendientes con un pa\u00f1uelo en la cabeza. \u00bfC\u00f3mo no pensar en las miniaturas usadas decorativamente de mujeres afrodescendientes con un pa\u00f1uelo en la cabeza, que encarnan l\u00f3gicas represivas escondidas atr\u00e1s de un argumento que se muestra est\u00e9tico?. Pues no, la est\u00e9tica es pol\u00edtica y somete.<\/p>\n\n\n\n<p>Con el paso del tiempo, los m\u00faltiples usos de las trenzas, vinculados a la resistencia pero tambi\u00e9n a sus primeros momentos, pasar\u00edan a significar una forma de sostener la memoria afrodescendiente. Algunos autores hacen uso del t\u00e9rmino \u201ckarimba\u201d, que era la marca del hierro ardiente sobre las pieles de les esclavizades en se\u00f1al de propiedad sobre sus cuerpos, y que hoy podr\u00eda adaptarse a la necesidad forzosa de asemejarse a los blancos para ser parte de la sociedad.<\/p>\n\n\n\n<p>Hubo tambi\u00e9n intentos de mayor inclusi\u00f3n desde los Estados. En Colombia la Constituci\u00f3n de 1991 proclam\u00f3 el car\u00e1cter pluri\u00e9tnico de la naci\u00f3n y permiti\u00f3 un mayor est\u00edmulo de identidades como la afrocolombiana, lo cual se visibiliz\u00f3 en una proliferaci\u00f3n de peluquer\u00edas, aunque se encontr\u00f3 con una fuerte exotizaci\u00f3n dentro de la propia sociedad hacia las mismas que iba en detrimento de una real visi\u00f3n integradora. B\u00e1sicamente, pensar en visitar una peluquer\u00eda afro como si se tratara de una excursi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>O sino encontramos el caso de Sao Paulo con las discusiones parlamentarias entre 1880 y 1890 que reivindicaban desde el oficialismo a la inmigraci\u00f3n europea para construir a la naci\u00f3n. Los reclamos que nacieron de esta pol\u00edtica dieron resultados como en 1931 el Frente Negro Brasile\u00f1o. Entre m\u00faltiples reclamos, incluyeron la menci\u00f3n al pelo afro y su estigma: el genocidio segu\u00eda presente y era cotidano a trav\u00e9s del silenciamiento.<\/p>\n\n\n\n<h2>Conclusiones<\/h2>\n\n\n\n<p>Admito que este art\u00edculo naci\u00f3 con un inter\u00e9s espec\u00edfico por el significado del rulo y decant\u00f3 en una b\u00fasqueda sobre el pelo que se volvi\u00f3 m\u00e1s global de lo que deseaba. Pero creo que en ese intento radica lo rico de esta problematizaci\u00f3n: nuestros cuerpos est\u00e1n hist\u00f3ricamente marcados por s\u00edmbolos y l\u00f3gicas.<\/p>\n\n\n\n<p> Son campos donde se juegan algunas batallas conceptuales y otras mucho m\u00e1s expl\u00edcitas, y hablar de un elemento como el pelo, que por lo constante de su existencia a veces nos hace olvidar su peso, es una invitaci\u00f3n a adentrarnos en una sopa de letras de im\u00e1genes y coyunturas. Efectivamente, la cotidianeidad es pol\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n<p> El pelo fue hist\u00f3ricamente limitado: a veces ocultado, otras rapado. Otras, dejado en supuesta libertad. Me sorprendi\u00f3 ver una permanencia del rulo como moda, en contraposici\u00f3n a la estigmatizaci\u00f3n hacia el afro, mas el problema no fue el rizo, sino la ondulaci\u00f3n no controlada, la melena despeinada, la que se asociaba a la brujer\u00eda o a sexualidades fuera de la inspecci\u00f3n rigurosa.<\/p>\n\n\n\n<p> Quedan muchos pelos por relatar, desde los cortes asi\u00e1ticos, por dar tan solo un ejemplo, hasta los pelos largos y despeinados del fen\u00f3meno del rock que las dictaduras quisieron cortar. La abundancia de informaci\u00f3n es abrumadora, pero a la vez tranquiliza. All\u00ed est\u00e1, esperando a que la encontremos para entender que todo puede ser explicado, y que puede revelar claves para entender nuestro presente.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"has-text-align-center\">~<\/h2>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"552\" height=\"700\" src=\"https:\/\/revistaenraizada.com\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Foto-11.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-438\" srcset=\"https:\/\/revistaenraizada.com\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Foto-11.jpg 552w, https:\/\/revistaenraizada.com\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Foto-11-237x300.jpg 237w\" sizes=\"(max-width: 552px) 100vw, 552px\" \/><figcaption>\u00a0Batall\u00f3n de la Muerte de Mujeres. Junio de 1917 &#8211; noviembre de 1918. Autor: Karl Bulla. Fuente:\u00a0http:\/\/historydoc.edu.ru\u00a0 En la foto puede verse rapadas a las mujeres del batall\u00f3n.\u00a0<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<h2>Bibliograf\u00eda<\/h2>\n\n\n\n<ul><li>Alvarez Capu\u00f1ay, Sofia \/2018, septiembre), \u201cConstrucci\u00f3n simb\u00f3lica de la identidad de la mujer peruana a trav\u00e9s del cabello\u201d , Trabajo Fin de Master, Universidad Complutense de Madrid. Recuperado de: <a href=\"https:\/\/eprints.ucm.es\/54871\/1\/TFM_SofiaAlvarezdig2.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">https:\/\/eprints.ucm.es\/54871\/1\/TFM_SofiaAlvarezdig2.pdf<\/a><\/li><li>Arango Gaviria, Luz Gabriela (2011), \u201cG\u00e9nero, belleza y pretensiones art\u00edsticas en el campo de las peluquer\u00edas\u201d, Revista Latina de Sociolog\u00eda n\u00b01 pp. 1-44. Recuperado de: <a href=\"https:\/\/ruc.udc.es\/dspace\/bitstream\/handle\/2183\/11998\/RLS_1_2011_art_1.pdf?sequence=1&amp;isAllowed=y\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">https:\/\/ruc.udc.es\/dspace\/bitstream\/handle\/2183\/11998\/RLS_1_2011_art_1.pdf?sequence=1&amp;isAllowed=y<\/a><\/li><li>Capdevila, Luc y Virgili, Fabrice (2015), \u201c\u00bfLa depuraci\u00f3n y el rapado de las colaboradoras: es antifeminismo? en \u201cUn siglo de antifeminismo\u201d, Biblioteca Nueva, Madrid<\/li><li>Cend\u00e1n, Marina Susana (2019, 14 de julio), \u201cEl simbolismo del pelo. Identidad, t\u00f3picos y arquetipos\u201d. Tsantsa , Revista de Investigaciones Art\u00edsticas N\u00fam.7. Recuperado de: <a href=\"https:\/\/publicaciones.ucuenca.edu.ec\/ojs\/index.php\/tsantsa\/article\/view\/2918\/2001\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">https:\/\/publicaciones.ucuenca.edu.ec\/ojs\/index.php\/tsantsa\/article\/view\/2918\/2001<\/a><\/li><li>E. Antonia Lara (2020, enero), \u201c\u00abEl alisado es lo m\u00e1s propio de la mujer dominicana\u00bb: pr\u00e1cticas ritualizada y mim\u00e9tica del \u00abbrushing dominicano\u00bb\u201d , Polis Revista Latinoamericana n\u00b055 pp. 40-55. Recuperado de: <a href=\"https:\/\/scielo.conicyt.cl\/pdf\/polis\/v19n55\/0718-6568-polis-19-55-58.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">https:\/\/scielo.conicyt.cl\/pdf\/polis\/v19n55\/0718-6568-polis-19-55-58.pdf<\/a><\/li><li>Gallindo S\u00e1nchez, Daniela y Guerrero Arteaga, Karina (2009), \u201cLa moda femenina como registro de la historia: un siglo de grandes cambios\u201d , Universidad de Magallanes, Punta Arenas, Chile. Recuperado de: <a href=\"http:\/\/www.umag.cl\/biblioteca\/tesis\/galindo_sanchez_2009.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">http:\/\/www.umag.cl\/biblioteca\/tesis\/galindo_sanchez_2009.pdf<\/a><\/li><li>Garc\u00eda Julio, Sheilly; Pinedo Meza, Claudia; Molina Gonz\u00e1lez, Gabriel y Tapias D\u00edaz, Angie (2017, junio), \u201cEl cabello afro en Cartagena: \u00bfelemento de rechazo? (Proyecto de Grado), Universidad de Cartagena, Colombia. Recuperado de: <a href=\"https:\/\/repositorio.unicartagena.edu.co\/bitstream\/handle\/11227\/5210\/Informe%20del%20producto%20sonoro.pdf?sequence=1\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">https:\/\/repositorio.unicartagena.edu.co\/bitstream\/handle\/11227\/5210\/Informe%20del%20producto%20sonoro.pdf?sequence=1<\/a><\/li><li>Gonz\u00e1lez Herrera, Mar\u00eda Paula (2019, julio), \u201cEntre rizo y rizo, un acercamiento al cambio<br>de percepci\u00f3n del cabello afro y rizado\u201d (Trabajo de Grado), Universidad de la Sabana, Colombia. Recuperado de: <a href=\"https:\/\/intellectum.unisabana.edu.co\/handle\/10818\/36874\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">https:\/\/intellectum.unisabana.edu.co\/handle\/10818\/36874<\/a><\/li><li>Gradskova, Yulia (2007), &#8220;\u00abCuando \u00e9ramos j\u00f3venes\u00bb: Memorias de las Mujeres en la URSS\u201d, Historia, Antropolog\u00eda y Fuentes Orales, no. 38, pp. 163-178. Recuperado de: www.jstor.org\/stable\/25703119<br>-Mar\u00eda \u00c1ngeles Ortego, Agust\u00edn (2009), \u201cDiscursos y pr\u00e1cticas sobre el cuerpo y la higiene en la Edad Moderna\u201d, Cuadernos de Historia Moderna. Anejos, VIII, pp. 67-92<\/li><li>M\u00e1rquez, Ana Isabel y Mercer\u00f3n, Ismenia (2015) , \u201cLas trenzas de Abya Yala: Contribuciones para el fortalecimiento de la identidad cultural\u201d en \u201cEl Caribe que nos une\u201d, II Congreso Internacional de Saberes Africanos, Caribe\u00f1os y de la Di\u00e1spora, Instituto de Investigaciones Estrat\u00e9gicas sobre \u00c1frica y su Di\u00e1spora, Rep\u00fablica Bolivariana de Venezuela<\/li><li>Morales, Mar\u00eda Luz (2012), \u201cFrente a nosotras y junto a nosotras. Hero\u00ednas, mujeres, cine y moda\u201d , Lectora, Vol.18, pp. 277-298. 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Un estudio etnogr\u00e1fico de las pr\u00e1cticas de belleza en centros de peluquer\u00eda y est\u00e9tica\u201d. Instituto Universitario de Estudios de la Mujer. Universidad de Granada. Recuperado de: <a href=\"https:\/\/digibug.ugr.es\/bitstream\/handle\/10481\/43281\/TFM%20M.Sherezade%20Rodr%C3%ADguez1.pdf?sequence=1&amp;isAllowed=y\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">https:\/\/digibug.ugr.es\/bitstream\/handle\/10481\/43281\/TFM%20M.Sherezade%20Rodr%C3%ADguez1.pdf?sequence=1&amp;isAllowed=y<\/a><\/li><li>Salvador, Gregorio (1968), \u201cUn viejo s\u00edmbolo renacido\u201d, Colegio Mayor San Fernando de la Laguna, Santa Cruz de Tenerife, Espa\u00f1a. Recuperado de: <a href=\"https:\/\/accedacris.ulpgc.es\/bitstream\/10553\/3703\/1\/0234349_00000_0019.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">https:\/\/accedacris.ulpgc.es\/bitstream\/10553\/3703\/1\/0234349_00000_0019.pdf<\/a><\/li><\/ul>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Toda est\u00e9tica es pol\u00edtica, y el pelo no queda afuera. A lo largo de la historia, la manera en la que nos relacionamos con nuestro cabello vari\u00f3 enormemente. 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