Siberia: lugar de exilio

por Francine Riera

Introducción

Siberia es una vasta región al norte de los montes Urales (1) a donde llegaron colonizadores rusos a fines del s XVI. Fuera de toda información objetiva, cuando pensamos en Siberia, automáticamente viene esa imagen a la cabeza: un lugar terrorífico donde hace mucho frío. En parte es verdad, hace mucho frío en Siberia (en Oimiakón, su ciudad más fría, la media de enero ronda los -46°).

El adjetivo “terrorífico” puede ponerse un poco más en debate, porque todo postulado amarillista siempre juega entre la verdad y el mito. Por eso decidí indagar sobre esta caracterización, pensando en cómo se construyó el territorio siberiano en un lugar de exilio, y qué formas tomó dicho exilio a lo largo de la historia, cuya persistencia marcó en gran parte la noción árida y carcelera de este espacio.

Al inicio de mi búsqueda, me topé una y otra vez con dicha adjetivación: comparaciones en las acusaciones del diario chileno El Nacional a González Videla por organizar campos de concentración en Pisagua, denominándolos “la Siberia chilena”. O el caso de Argentina en 1932 cuando dirigentes radicales fueron detenidos por el gobierno de Justo y relegados en San Julián, una pequeña población de Santa Cruz, durante cuatro meses, atribuyéndole ser la “Siberia soviética”.

Manifiesto mi negativa histórica al uso de pies de página, mas la cantidad de lenguaje específico requirió que ceda mis principios en pos de un mayor entendimiento. Invito a no evadirlas: sé que quieren hacerlo.

Los inicios del exilio

Aunque la conquista oficial del territorio que conocemos como Siberia data de 1582, los moscovitas (2) y novgorodianos (3) desde el IX mantenían contacto por el comercio de pieles con Siberia occidental. El primer establecimiento ruso permanente fue en Tiumén (4) en 1586, generando a partir de allí un avance hacia el este con ostrogs (fortalezas que protegían a los asentamientos).

(Siberia en el siglo XVI. Recuperado de: https://n9.cl/p9wm)

Así fue como a fines del s.XVII Siberia pertenecía casi por completo a Rusia. Al principio,desde la gestión de Moscú fue dividida en krais, territorios no organizados que pasaban a ser uezdy cuando alcanzaban el desarrollo y población suficientes. Luego se transformaban en voevodsta, cuyos altos funcionarios eran nobles burócratas o militares.

La administración desde un principio presentó particularidades. En especial por las grandes distancias que generaron un menor peso de las autoridades centrales de Moscú frente a las locales. Estos datos no son para que el artículo tenga más palabras, sino que son vitales para entender la administración del exilio. Lo vamos a ver más adelante.

(expansión rusa en Siberia,desde Alexander I hasta Alexander III. Recuperado de:  https://n9.cl/ij6w)

Finalmente entramos al tema que nos compete. Partimos de una Siberia que desde su contacto inicial con Rusia estuvo vinculada profundamente con el exilio: en 1622 fue realizado el primer censo de población, y de 77000 ciudadanos, 7400 eran exiliados.

El comienzo del exilio junto al de traslados de población coincidió con los primeros asentamientos rusos. Además de funcionarios estatales, los primeros enviados a Siberia eran campesinos. No eran exiliados al no haber una índole punitiva en su envío, mas si existía una política de población que representaría más adelante un espíritu del exilio como herramienta de gestión.

Esto nos lleva a una característica central: el exilio en Rusia fue en gran parte debido a la necesidad de poblar una vasta región. Para que una sociedad prosperara económicamente en un territorio tan amplio se necesitaba un ingrediente básico: una sociedad. Además, había que defender las fronteras en formación.

El exilio como figura concreta en Siberia ocurrió por primera vez en 1593, y en 1590 fue el inicio del asentamiento obligatorio, mediante el traslado de familias campesinas. Este iba acompañado de un apoyo económico por parte del gobierno central, pues como los objetivos eran de poblamiento requerían que fuera en buenas condiciones. En los años siguientes, Siberia recibió campesinos de Kazán y otras regiones del sur, de la mano de otros sujetos como artesanos.

Desde el s XVI hubo dos tipos de expulsión social en Moscovia: el destierro (izgnanie), que era más allá de las fronteras del país y desapareció en el s.XVII, y el exilio (syylka).

Siberia bajo Iván el Terrible

En 1582 el zar (5) Iván IV, mejor conocido como Iván el Terrible, como complemento al Código de Ley de 1550, identificó al exilio como parte punitiva de las políticas rusas. Fue el primer reconocimiento legal de esta práctica..

Comenzó así a mandarse sujetos criminales a ciudades periféricas, aunque todavía Siberia no fuera un destino central, ya que previamente al gobierno de Catalina II (desde 1762) los lugares de exilio se hallaban más en la Rusia europea que en Siberia. Pero este exilio que tomaría forma finalmente en las tierras aquí tratadas era ya la mezcla que definió al exilio ruso: la conjunción entre un objetivo centralizado de índole ante todo económica y una herramienta de castigo a criminales, y disidencias políticas y religiosas.

Los exiliados podían ser de distinto tipo: políticos, como prisioneros de guerra o participantes de levantamientos, del cual un gran ejemplo son los decembristas (6). Había también exiliados religiosos, fueran clérigos que violaban las leyes rusas o eclesiásticas o cualquiera que no respetara a la iglesia incurriendo en la herejía.

Finalmente, se encontraban los criminales, que habían violado directamente la ley. Aún así, estas categorías se entrecruzaban: es el caso de disidentes políticos que podían ser catalogados como criminales. Por otro lado, había diferencias regionales: mientras más hacia el este de Siberia era el exilio , mayor era el castigo. En Siberia occidental en cambio, no hubo tanto trabajo forzoso. A su vez, el exiliado podía sufrir reubicaciones por autoridades locales según requerimientos económicos, y su exilio no siempre era permanente, aunque era difícil que un criminal ordinario fuera repatriado.

A mediados del XVII la necesidad de deportación como forma de poblamiento disminuyó frente al aumento natural de la población siberiana, lo cual explicaría por qué desde 1637 finalizó la deportación de este tipo. Aún así, hay otros motivos que fundamentarían su fin, entre ellos la alta tasa de mortalidad en el viaje.

Simultáneamente se incrementó la función punitiva. Con el gobierno de los Romanov (7) se expandió la práctica del exilio político, y con el ascenso del zar Alexis I en 1645 los ostrogs siberianos (si olvidaste qué eran, más arriba está explicado) comenzaron a funcionar como prisiones: el s. XVII fue el más difícil para los exiliados políticos que participaban de levantamientos. Hubo también en ese siglo muchos deportados que eran prisioneros de guerra resultado de las guerras fronterizas de Moscú. El cisma religioso coincidió también con una gran vigilancia sobre acusados de hechicería aunque la mayoría fueron enviados a Ucrania y estuvieron más relacionados con la huida voluntaria.

Centralización de la ley siberiana

En 1649 hubo un punto de inflexión para el exilio: el ordenamiento jurídico de la Ulozhenie (un nuevo cuerpo legal, es decir, leyes escritas y ordenadas como un Código), momento en que aumentó a gran escala el exilio de criminales.

Fue en respuesta al levantamiento del año anterior en Moscú, en sintonía con un régimen cada vez más centralizado y burocrático que ponía duras penas a múltiples delitos (las había hasta por hablar mal del zar: el equivalente a twittear “Qué mal me cae el zar” y que eso signifique el exilio). Los convictos eran útiles para Siberia, y se hizo mucho énfasis en que todo sujeto así lo era para Rusia, aunque fuera un criminal.

Se muestra entonces una política que se volcaría hacia la posibilidad de reforma del sujeto: se reemplazaba la pena de muerte por el exilio. Además, los exiliados solían ser enviados con sus familias, con objetivos poblacionales y económicos.

Entre 1640 y 1650 comenzó a haber una cantidad excesiva de exiliados y las autoridades locales reclamaron. Se dio pie a políticas de ordenamiento como la creación de departamentos llamados vedomstva, donde los voevody (autoridades locales de Siberia) administraban la población.


Después de muchos datos, podemos afirmar que el exilio, más que una función punitiva, cumplió un objetivo económico y de control de población. Por ejemplo, mediante el envío de vagabundos que no eran “útiles” en las grandes ciudades. Aún así, había evidentemente una lógica del castigo donde la parte que funcionaba mal de la sociedad debía ser extirpada, bajo una premisa zarista de intento de sistematización punitiva como disciplina universal, que adelante en el tiempo sería cambiada por otras concepciones reformistas de reinserción.

A diferencia de un primer momento, donde el exilio radicaba sobre una funcionalidad de servicio y producción de alimentos, la autocracia (8) que se mantuvo hasta fines de la era imperial tuvo como empresa sostener el Lejano Oriente, por lo que la expansión fronteriza se relacionó al exilio. Fue también una estrategia para disminuir la conflictividad social: en 1760 por ejemplo los terratenientes y comunidades aldeanas obtuvieron la autoridad para exiliar a miembros “malos”, como siervos improductivos, a Siberia oriental. Esto se vinculaba con la necesidad de explotar las minas de plata que allí se encontraban, nuevamente trasladándonos al objetivo económico combinado al castigo.

Nace la Katorga

Con la asunción del zar Pedro I, el uso de exiliados como campesinos fue reemplazado por la katorga, es decir; trabajo penal en lugares asignados. Era un régimen muy severo destinado en general a los convictos más peligrosos, que debían hacer trabajos de 4 a 25 años y luego asentarse hasta su muerte en Siberia. En 1767 el lugar de la katorga se trasladó permanentemente a Siberia, y allí se consagró el vínculo fuerte entre el castigo y el exilio. En esto la prisión de Tobolsk fue central, habiendo otras prisiones “normales” para penas más breves.

A lo largo del siglo XVIII, la práctica del el exilio fue fundamentalmente administrativa. Los exiliados administrativos eran aquellos que habían sido expulsados de sus comunidades anteriores, o por terratenientes en años previos a 1861 (cuando se abolió la servidumbre) y se volvían miembros de las comunidades siberianas. Estaban en situación más favorable que otros exiliados, pudiendo volver después de cinco años a la Rusia europea.

En 1822 el exilio se redujo y se creó la oficina de exiliados en un intento de mayor sistematización. A pesar de que en muchos casos fuese pensado como una política de eventual reinserción, la debilidad de la autocracia por la distancia, el déficit de funcionarios y de presupuesto generaba condiciones malas (ahora la información que vimos al principio se vuelve esclarecedora).

La mayoría de exiliados estaba en muy malas condiciones, como se ve en el informe anual de 1875 donde el gobernador de Siberia occidental se quejó de que de 70000 exiliados (atención al número exorbitante) , 350000 no vivían en sus lugares asignados.

(Pueblo siberiano en la década de 1890. Recuperado de:  https://m.russiainphoto.ru/ )

Durante el siglo XIX el exilio fue la principal práctica punitiva, como un brazo fundamental de la política imperial. Pero a partir de 1861 , con la emancipación de los siervos, comenzó a decaer reduciéndose mucho hacia 1900. Hacia comienzos del siglo XX comenzó, de la mano de este cese, a haber más criticas sobre su funcionalidad como modo de reforma punitiva.

(Puente ferroviario 1885-1899. Fuente: Museo Estatal de Historia de los Urales del Sur- Recuperado de  https://m.russiainphoto.ru/ )

No debemos olvidar que los exiliados, sobre todo los criminales, eran muchas veces mal recibidos, y se pensaba que desafiaban las buenas costumbres e incitaban al vicio, sobre todo en los jóvenes. Según el censo de 1894 en el distrito de Yalutorovsky, gobernación de Tobolsk, la capital siberiana, el 21,1% de los exiliados no tenía hogar y el 26% eran mendigos. A pesar de que desde la década de 1860 autores como Dostoyevski, Lenin, o Trosky dejaron registro escrito sobre el exilio, la mayoría de los exiliados eran analfabetos y no escribieron sus vivencias, que deben haber sido evidentemente diferentes a las de figuras de tal peso.

Además, el s. XIX contó con una reforma del sistema penal que influyó en el exilio. Rusia quería modificar su rol en Siberia, e incorporarla con un mayor nivel de desarrollo. Por eso se abocó a la construcción del ferrocarril transiberiano, por ejemplo. Aumentaron las migraciones campesinas libres, siendo tres millones entre 1895 y 1910, y se alteró un poco la visión de Siberia como lugar de exilio y encierro. Por ley en 1900 se abolió el exilio judicial y se redujeron las variedades administrativas. Se conservó a largo plazo solo para delincuentes políticos y religiosos.

(Movilización de repuestos siberianos en guerra ruso-japonesa 1904-1905. Recuperado de https://m.russiainphoto.ru/ )


El exilio y la Revolución de 1917

Tan solo una década antes de la Revolución Rusa, aproximadamente en el año 1907, el grueso de exiliados estaba conformado por la intelligentsia: un grupo social dedicado a actividades intelectuales, muy comprometido con la situación rusa, y por ende enfrentado al zarismo.

La Revolución operó como un punto de inflexión sobre el exilio y la katorga, poniéndose fin en términos generales. Aún así, con el transcurso de los años, revivió de nuevas formas y nunca dejó de existir totalmente. Durante el gobierno de Lenin no hay registros particulares de exilio en Siberia, siendo el suceso más cercano el llamado “barco de los filósofos”, que consistió en la expulsión de intelectuales en 1922.


Esto cambió bajo el mandato de Stalin. Se sostuvo una fuerte política de deportación que giró hacia la readaptación de la katorga : los gulags siberianos, campos de trabajos forzado cuyo uso empezó en 1930. De los deportados (13 millones), murió aproximadamente la tercera parte. En ellos pudo verse sostenido un aspecto troncal del exilio ruso: la combinación entre el castigo y el desarrollo económico: dentro del gulag había departamentos especializados encargados de la construcción de ferrocarriles, la industria maderera y pesada, etc.

Esta política se vinculaba con las problemáticas en relación a la tenencia de tierras, ya que el sistema vigente era inadecuado, y había ausencia de tierras explotables. A pesar del decreto sobre la tierra de 1918 que daba derecho de usufructo exclusivo a los campesinos, los kulaks eran vistos como un problema para el régimen. Pero, ¿Quiénes eran los kulaks? Básicamente, campesinos acomodados que eran propietarios de tierras, y que operaban como limitación a las políticas de colectivización que buscaba construir el gobierno ruso.

Por eso se dio una campaña de control de los kulaki, enviados al exilio en los gulags de Siberia. Estos fueron divididos en tres categorías: los activamente hostiles, que eran directamente deportados, los que no lo eran pero tenían poder económico y los que podían permanecer en sus tierras. Aún así, está en debate la capacidad económica de los kulakis, que según registros tendrían solo un mínimo excedente.

Por ende, la política estalinista buscó incorporar al campesinado a las granjas colectivas, en un proceso llamado deskulakización, en simultáneo con la colectivización forzada. Todo esto se consagró dentro del método “Ural-Siberiano” , que implicaba la entrega forzosa de una cuota de granos al gobierno central de acuerdo al tipo de campesino. Por ende, se puede afirmar que el stalinismo recuperó el exilio como una política basal.

(Mina Protopopovsky,.
Recuperado de: https://m.russiainphoto.ru/ )

Conclusiones: ¿Qué significó Siberia?

Podemos afirmar entonces que el exilio definió en gran parte a Siberia, y que su caracterización como territorio carcelario está infundado (porque fue más que una cárcel, obviamente y porque las políticas sobre el exilio variaron con el tiempo), pero a la vez está fundado en una política sostenida de exilio forzoso o voluntario en menor medida. Básicamente, el fetiche del historiador cuando alguien pregunta si en verdad “fue así”: Sí, pero no.

Concluimos en que hubo fuertes motivos imperiales de colonización, que llevaron a muchos exiliados a trabajar en obras de construcción naval en Petrine o minas de plata de Nerchinsk, como dos de los muchos ejemplos.

A su vez, a pesar del control estatal, en general los exiliados estuvieron librados a su suerte y en malas condiciones. Los problemas de comunicación, la distancia y las falencias económicas de una región en la que no se invertía en demasía para que no tuviera tanto poder tuvieron consecuencias, y aunque en teoría las familias exiliadas recibían tierras para facilitar su asentamiento, la cantidad de exiliados impedía que esto se cumpliera verdaderamente. Gran parte del viaje se hacía en barco, pero aún así era tremendamente arduo, y se perdían muchas vidas en el camino. No hay que olvidar la política diferencial sobre criminales: otros exiliados en mejores condiciones eran incluidos en las poblaciones locales.
El exilio en Siberia derrocha información en múltiples trabajos sobre cada siglo, y para dar cierre destaco la gran cantidad de información que debí recortar, y que invita incluso a pensar en una historia de Rusia leída en clave de su gestión sobre el exilio. Queda para otra historia.

~

Notas

  • (1) Cordillera que actúa como frontera natural entre Europa y Asia.
  • (2) de Moscovia, antigua región de Rusia
  • (3) de la antigua República de Nóvgorod
  • (4) ciudad que fue históricamente un importante centro comercial e industrial
  • (5) nombre de los emperadores en Rusia
  • (6) sublevación hecha por una parte del ejército en 1825 contra la Rusia Imperial. Su nombre viene de haber sido en el mes de diciembre.
  • (7) dinastía rusa, conocida por muchos gracias a la película animada “Anastasia”, donde se hace una apología grosera del zarismo.
  • (8) régimen de gobierno donde todo el poder se concentra en una persona, en este caso el zar. Básicamente, hacés lo que querés, sos inimputable.

Bibliografía

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