Reseña: Loa a la Tierra

Por Martín Bericat

Al parecer carezco de aquella sabiduría del jardinero, pues he tomado la resolución de cultivar un jardín que florezca permanentemente, de enero a diciembre,
Prefiero la metafísica, el anhelo metafísico, a la sabiduría del jardinero y su desasirse

Pág. 17

Este no es un libro de historia.

Tampoco es estrictamente un libro de filosofía, a pesar de haber sido escrito por Byung-Chul Han, renombrado filósofo surcoreano radicado en Berlín. Digamos, a priori, que es un inclasificable.

Quienes hayan leído o escuchado hablar alguna vez de Byung-Chul Han, lo reconocerán por sus obras críticas a la sociedad contemporánea. Sus libros, que rara vez exceden las cien o ciento veinte páginas, son auténticas radiografías de los problemas medulares que nos agobian, obras filosóficas que reposan en las estanterías como postales ampliadas de un mundo en decadencia. Por eso es importante introducir Loa a la tierra (Herder, 2019) aclarando que es la oveja negra de una amplia trayectoria académica dedicada fundamentalmente a la crítica filosófica.

Sin embargo, este libro es un viaje al jardín.

¿A qué jardín? Al invernadero de Byung-Chul Han, un espacio de verdes, amarillos y violetas que florece en el frío blanco del invierno berlinés.
Más que un ensayo, o sucesión sistemática de ideas, Loa a la tierra es lo que ocurre al sumar un filósofo, un jardín, varias horas de música de Schubert, dos o tres inviernos, y ciento setenta y siete páginas. Es, ante todo, una meditación sobre la experiencia de cultivar un jardín; una serie de reflexiones íntimas, a menudo inconexas, surgidas de la contemplación a las muchas plantas que allí habitan.

Y esa contemplación no es meramente una cuestión decorativa; las plantas no son aquí un adorno, sino un arte en sí mismas. A lo largo de los apartados del libro nos encontramos con reflexiones, anécdotas, ilustraciones, y descripciones botánicas entrecruzadas con poetas del romanticismo alemán, sinfonías, e incluso varias citas a clásicos de la filosofía.

Leer Loa a la tierra es una experiencia distinta a la lectura de cualquier otro libro de perfil, por así decirlo, académico. Al adentrarnos en él encontramos una sensación radicalmente tranquila, contemplativa, una merecida pausa mental en el medio del torbellino de palabras y pensamientos que usualmente representan los textos del canon metafísico.

Voy a decirlo así: es un libro para leer lento, pero no porque sea difícil ni enrevesado, sino porque hace de la demora un arte, una práctica que se recompensa como quien disfruta lentamente una comida o un paisaje. ¿Qué hay más pausado que la botánica? A lo largo de las páginas, el conocimiento y la reflexión crecen como crece una planta: situada, elegante, y porque sí.

Quizás no esté solo al afirmar que la disponibilidad de información puede resultar abrumadora. La lectura ocupa entonces un lugar particular, que es la adquisición de conocimiento, intercalada con el pasaje quizás demasiado apresurado, por la ficción.

Por eso es que traigo este libro. Porque más que aportar un saber, propone una pausa. Un momento de silencio que nos sumerge en las idas y venidas de un jardín cualquiera: una hoja, un grillo, una gota, ofreciendo una lectura que es por definición improductiva, en el sentido defendible y necesario de la palabra. Es y no es un libro de filosofía, es y no es un libro de historia, de botánica, de meditación, de música, o siquiera un libro. Resulta incluso difícil dilucidar dónde está su centro, a qué refiere, de qué trata. Solo sabemos que está en algún lugar, en el jardín y entre las plantas.

Habrá ya momentos suficientes para introducir las obras más reconocidas del autor: Psicopolítica, La agonía del eros, El aroma del tiempo, La sociedad del cansancio, por mencionar rápidamente algunos. Por ahora, les ofrezco esta pequeña puerta de entrada, quizás menos transitada, a un lugar de la escritura que vale la pena recorrer. Una lectura que recompensa nuestra paciencia ya no solo con conocimiento nuevo, sino con pequeños espacios de nada.

~

¿Te gustó el artículo? ¡Compartilo!

4 Comments on “Reseña: Loa a la Tierra”

  1. Una lectura muy aguda. Ese contexto raro en el que aparecen libro y autor invita a leer. Gracias por convidar la lectura.

  2. Hola!!! Gracias vos Martín compré el libro y lo estoy leyendo!!! muy bueno, leerlo permite aislarte y sensación de paz, , gracias nuevamente!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *